REFLEXIONES
En el presente trabajo intentaré describir qué es lo que he aprendido a lo largo de la asignatura y trataré de establecer, lo que en mi opinión, son las DA. Para ello, no sólo me basaré en destacar las ideas principales de los textos leídos sino que intentaré, con el fin de que me proporcionen una visión más crítica sobre dicho concepto, aportar reflexiones acerca de los comentarios realizados por mis compañeros en sus respectivos blogs.
¿Qué son las DA?. Si me hubieran hecho está pregunta hace unos meses, lo más seguro es que hubiera aportado una definición restringida de la misma. Durante el periodo de prácticas puede comprobar cómo se utilizaba dicho término cuando se realizaba la intervención psicopedagógica a varios alumnos, lo único que importaba era pasarle un montón de pruebas al alumno y corregir resultados para ver dónde se le ubicaba con respecto a la media. Aquí veo reflejadas las ideas de algunos de mis compañeros cuando critican el hecho de que, en la mayoría de los casos, se está especulando, llevando a cabo juicios de valor basados en la intuición y en la falta de comprobación empírica. Aunque no comparto del todo su opinión cuando se expresa en alguna página la necesidad de elaborar un mayor número de pruebas antes de promulgar un diagnóstico. Como hemos podido comprobar en uno de los textos finales, el pasar a un niño una gran cantidad de pruebas no garantiza que se realice un buen diagnóstico, ya que en dichas pruebas siempre se está comparando al sujeto con un grupo de referencia. Además, muchas veces las pruebas tampoco discriminan ni nos dan valores tan objetivos como nos hacen creer. Este hecho es también lo que refleja Luis en su artículo: “Cuidado con las pruebas”.
Por lo tanto, se hace imprescindible el que, como futuros profesionales, seamos conscientes de la necesidad de usar definiciones aceptadas por la comunidad científica, ya que como señala Cristina: “no todo vale” y estoy totalmente de acuerdo en que debemos centrar nuestra práctica profesional partiendo de definiciones aceptadas por la comunidad científica. En este sentido, la definición actual de las DA (NJCLD, 1998) nos ofrece una visión totalmente distinta de dicho concepto señalando que las influencias extrínsecas al individuo no se pueden considerar las causantes de las DA. De ahí, que debemos tener en cuenta otros aspectos que influyen en el rendimiento académico bajo y que no entrarían dentro de lo que normalmente suelen denominarse DA.
Hasta aquí, nos hemos centrado en analizar el término DA de una manera general. A continuación, vamos a seguir con nuestro análisis pero deteniéndonos en la comprensión lectora ya que, como señala David, por su importancia podemos definirla como la “madre de la ciencia”. Siguiendo con este artículo, comparto la idea de que la comprensión lectora es un elemento indispensable para el desarrollo, no sólo de materias como la lengua, literatura, etc., sino también para el resto de asignaturas como, por ejemplo, las matemáticas. Con respecto a esta materia, nos presenta un claro ejemplo como es el hecho de que un alumno puede controlar perfectamente las tablas de multiplicar y la mecánica de las multiplicaciones y, sin embargo, sean incapaces de resolver un problema en el que tienen que realizar una simple multiplicación.
También se señala la importancia de la práctica en el ámbito familiar para unos mejores resultados académicos, aspecto también es destacado en varias páginas sobre la reflexión del texto de Pennac. Estoy de acuerdo con que una mayor práctica puede conducir a unos mejores resultados, pero no considero que sea sólo la misma práctica la que hace que se obtengas dichos resultados. En mi opinión, entrarían otros factores como las identidades que hemos podido estudiar en uno de los tres textos finales. Con esto quiero decir que esa práctica puede conllevar a unos buenos resultados siempre y cuando la identidad virtual desarrollada en la escuela coincida o sea similar a la desarrollada en el ámbito familiar. Pero, ¿qué factores inciden en la construcción de dichas identidades?.
Como se apunta en varios blogs, en la comprensión lectora no sólo influyen procesos cognitivos sino que, sobretodo, se ve influenciada por los procesos afectivos. Más concretamente, sería la dimensión global compuesta por las experiencias, expectativas, influencias del entorno, etc., que apunta Angélica en su página.
La forma de conocer de cada alumno esta íntimamente ligada al contexto social ya que, en contextos diferentes generamos distintos significados y, en este sentido, me parece muy interesantes las preguntas que plantea Jesús: ¿Existe continuidad en la conducta del sujeto por encima de la variabilidad situacional?, ¿la consistencia de los patrones regulares de conducta dependen únicamente del contexto en el que nos encontremos?.
Con respecto a la primera pregunta considero que no ya que, por ejemplo, un niño que siente placer por la lectura de manera gratuita, compartida, como en el caso que se nos presenta en el texto de Pennac, cuando llegue a la escuela y se produzca un cambio sobre lo que el consideraba que era leer, su conducta hacia la lectura no va a ser la misma.
La segunda pregunta nos hace ir más allá, el contexto es dinámico y en cada microsistema vamos a desarrollar una identidad distinta, atendiendo a un mismo problema desde perspectivas distintas, de manera que si dichas identidades son compatibles, las conductas serán similares en ambos contextos mientras que si no lo son las conductas serán distintas. También he podido comprobar como se establecen dos necesidades básicas a la hora de fomentar el gusto por la lectura: la de establecer puentes entre la familia y la escuela para evitar esa incongruencia en las identidades y la de desarrollar en el niño el gusto por la lectura de manera gratuita, sin imposiciones, etc. Sin embargo, esa es una cuestión bastante difícil, teniendo en cuenta que en la escuela se está fomentando un pensamiento uniformador muy influenciado por el movimiento del neoliberalismo, basado en producir, donde lo que importan son los resultados y no el proceso, generando, como apunta Sergio, “máquinas humanas”.
Con este planteamiento, o la familia fomenta esos mismos valores hacia la lectura o seguirían existiendo dichas incompatibilidades entre ambas identidades. Es decir, queremos que los padres fomenten en sus hijos el placer de la lectura, pero cuando esos niños lleguen a la escuela se van a encontrar con una identidad virtual que nada tiene que ver con su identidad real, por lo que el cambio, en mi opinión, debería producirse en el macrosistema de nuestra sociedad y no en microsistemas como la familia o la escuela. Es cierto, que cada profesor en el aula puede desarrollar sus programaciones de aula con cierta libertad, no obstante, el currículo marca unos objetivos mínimos que hay que cumplir y en el tema de la lecto-escritura es cada vez más exigente, ya que cada vez existe más preocupación por incorporar la lectura en edades más tempranas.
Por lo tanto, podemos decir que, según Marcia (1996), la escuela presenta una identidad hipotecada o cerrazón, es decir, tiene un alto compromiso y una baja exploración hacia nuevas identidades.
Llegados a este punto, ¿dónde quedaría esa motivación intrínseca hacia la lectura?. Otros aspectos que he encontrado al leer otros artículos sobre el texto de Pennac, es el hecho de achacar la falta de motivación hacia la lectura al auge de los medios audiovisuales, uso excesivo y pasivo de la televisión, el cansancio de los padres tras largas jornadas de trabajo, etc. No es que niegue que dichos aspectos influyan hacia una motivación intrínseca de la lectura, pero considero que todo esto va más allá, es decir, coincidiendo con la opinión de Mª Eugenia, es una hipocresía social. Un claro ejemplo, es el caso de Steven que se describe en el texto: “Dificultades de aprendizaje y, ¿qué más?”, cuando la madre le está obligando a leer y al mismo tiempo regaña al marido por hacerlo. Otro ejemplo, puede verse reflejado en el texto de Pennac, cuando la lectura empieza a ser utilizada como un castigo o como una recompensa. Es decir, con estos casos expuestos, podemos comprobar como no hace falta echarle la culpa a aspectos como la televisión de la pérdida actualmente de la motivación de los niños hacia la lectura, sino que los mismos padres se están convirtiendo en perfectos modelos que abanderan y producen esa motivación extrínseca en el niño.
Reeve, J. (2002) resume la diferencia entre ambos tipos de motivación: “Con la conducta motivada intrínsecamente, la motivación emana de las necesidades internas y la satisfacción espontánea que la actividad proporciona; con la conducta motivada extrínsecamente, la motivación surge de incentivos y consecuencias que se hacen contingentes al comportamiento observado”.
Pero, ¿Cuándo se produce ese cambio?, ¿qué aspectos caracterizarían a una motivación intrínseca?. Cuando al niño se le empieza a poner la lectura como una imposición se estaría alejando de esa satisfacción que subyace del propio placer por leer. Elena se cuestiona si esa sensación de placer puede considerarse como una “experiencia de flujo” y, teniendo en cuenta la definición expuesta por el profesor Csikszentmihalyi, podemos considerar a esa experiencia como tal. Este autor define el estado de “flujo” como la sensación de estar plenamente inmersos en la tarea y que la hacemos sin esfuerzo; perdemos la noción del tiempo. Por todo ello, el flujo es automotivante y podemos decir, en definitiva, que el máximo rendimiento en la consecución de logros se produce cuando poseemos las competencias necesarias y disfrutamos de la tarea.
Este aspecto estaría relacionado con los conceptos de consciencia e inconsciencia que propone Claudia. Cuando las habilidades se aprenden y mecanizan se hacen de manera inconsciente, que es lo que ocurriría en el mencionado estado de “flujo” y, por lo tanto, en la motivación intrínseca hacia la lectura. Nos describe, entre otros, el ejemplo de la máquina de escribir para destacar que, cuando somos conscientes del propio proceso en el que estamos inmersos, nos conduce a equivocarnos. Este es un buen ejemplo para explicar lo que sucede, en mi opinión, en la lecto-escritura. Hasta ahora hemos visto que el contexto, la motivación, etc., son factores que influyen en la comprensión lectora pero, ¿qué sucede realmente dentro de la persona?.
Un claro ejemplo es lo que expone Pablo y su experiencia en el taller de Tim, que me ha servido de gran ayuda a la hora de reflexionar sobre el proceso lector. En este sentido, considero que todo comienza a partir de que el alumno percibe la idea de leer de manera distinta de cómo la había entendido hasta ese momento, es decir, cuando un niño al que se le había regalado la lectura en su hogar, entra en la escuela y se le empieza a obligar a “producir”, cambia totalmente su propósito de lectura y, por lo tanto, su manera de leer. En otras palabras, la lectura pasa de ser “objeto” a ser “sujeto”, algo sobre lo que no puede reflexionar, controlar y algo de lo que no es responsable.
Kegan afirma que el desarrollo consiste en descubrir y resolver desequilibrios, de tal manera que, siguiendo con lo anteriormente expuesto, cuando un niño ingresa en la escuela, tiene lugar un “desequilibrio”, sus ansias por conocer se ven sustituidas por el verbo “aprender”.
Por lo tanto, podríamos definir las DA como la incapacidad de establecer puentes por parte del profesor entre la identidad real del alumno y la identidad virtual desarrollada en la escuela, influenciado por los valores predominantes en la sociedad. No considero, como se ha apuntado en varios blogs, que el problema resida en la imposición de la lectura y, como consecuencia su falta de atractivo, interés, motivación etc., sino que esa imposición es el punto de partida en donde la lectura pasa de ser un acto inconsciente a un acto consciente, que cambia por completo la concepción que hasta ese momento se tenía de ella.
La clave sería analizar cuáles son las capacidades reales del alumno, determinadas en su identidad real, para poder llevar a cabo aprendizajes que faciliten la construcción de estructuras más complejas, mediante la asimilación y acomodación de los conocimientos que permitan al alumno evaluar su entorno, sus relaciones, etc., para poder llegar a comprenderse a sí mismo. Para ello, es necesario indagar no sólo lo que conoce el alumno sino también cómo lo conoce y dicha forma de conocer está íntimamente ligada al contexto social.