UNA IMAGEN VALE MÁS QUE MIL PALABRAS
En primer lugar, me gustaría decir que me encantó el taller que nos presentó Ángela el otro día y, por lo que he podido ver en los blogs, no soy la única que comparto esta opinión. Me pareció muy interesante todo lo que nos aportó acerca del dibujo como terapia y, además, nos ayudó a ver una aplicación práctica de todos los conocimientos que nos han aportado los textos finales, sobre todo el de las identidades. Me parece muy útil aplicar esta técnica para detectar ese “más” del que hemos estado hablando, mediante la proyección de sus sentimientos, valores, expresiones, etc., de la identidad real del alumno.
En el artículo: “Un dibujo y su opuesto” se señalan dos formas de utilizar el dibujo: como terapia o como diagnóstico. Las de diagnóstico nos indicarían claves evolutivas o de inteligencia, pero volveríamos a una visión restringida de este tipo de pruebas que dicen ser “objetivas”. Se deja a un lado esos aspectos subjetivos que vienen determinados por el contexto, etc. En mi opinión, se estaría exigiendo al niño que se acomode a las estructuras adultas como es el caso de los tests en el que se pide que dibuje una figura humana o una familia. Por otro lado, utilizar el dibujo como terapia puede ayudarnos a averiguar no sólo la manera de comprender del niño sino también el cómo lo comprende, cuál es el origen del problema ya que como se señala en el texto: “El psicólogo tiene la oportunidad de ayudar a los niños a examinar la base sobre la que se asientan sus propios problemas”. Es decir, se hace hincapié en el modo en el que los niños se atribuyen sentido a sí mismos y a sus circunstancias. El hecho de que para poder interpretar la realidad sea necesario emplear ciertos elementos normativos, hace que ambas técnicas sean necesarias y se complementen.
Me ha llamado la atención todo lo que nos puede transmitir un niño a través de un dibujo y todos los aspectos a los que debemos prestar atención:
- Posición del dibujo: parte superior de la hoja está relacionado con la cabeza, con el intelecto, imaginación, curiosidad. Un ejemplo claro de esto es cuando se presentó un niño a sí mismo con la cabeza muy grande porque veía que su problema residía ahí. Sin embargo, la parte inferior de la hoja significa las necesidades físicas y materiales. Como ejemplo, nos presentó el caso de un niño que dibujaba los personajes muy pequeños y en la parte inferior izquierda. Además de la parte superior o inferior de la hoja, también debemos atender a si el niño dibuja en la parte derecha (significa el futuro), izquierda (pasado) o central de la hoja (situación actual).
- Dimensiones del dibujo: las formas grandes nos indican seguridad, y las pequeñas poco espacio para expresarse, falta de confianza, reflexivo, etc.
- Trazos de los dibujos: si los trazos son continuos: espíritu dócil y si son cortados, borrados nos da a entender cierta impulsividad e inseguridad.
- La presión del manejo: una buena presión nos indica entusiasmo y voluntad, en cambio, una presión más fuerte sería un signo de agresividad. Por último, una presión más superficial reflejaría pereza y debilidad.
- Los colores del dibujo: un mismo color puede indicarnos pereza o falta de motivación. Los colores vivos podrían servir para reflejar los aspectos positivos y los oscuros los negativos. Por ejemplo, en el dibujo en el que se mostraba un niño a sí mismo peleando con otro niño, se dibujaba a sí mismo de rojo y al otro lo pintaba de negro. Muchas veces los niños no pueden expresar lo que sienten, como es el caso de niños que han sufrido algún tipo de trauma o situaciones dramáticas.
Los dibujos de los niños no sólo muestran sus preferencias con respecto a las formas, colores, trazos, etc., sino que también nos hablan de sus experiencias y preocupaciones. De ahí, que el dibujo se convierte en un elemento muy útil para identificar problemas, ya que puede aflorar a niveles de consciencia inferiores que la articulación verbal no puede.
Hay que ser muy cuidadosos, ya que muchas veces estos dibujos son meras copias de películas, libros o producto de su imaginación y fantasía. El especialista debe tener en cuenta la condición biográfica y familiar de la persona que dibujó, bien como su historia personal, que servirá de marco de referencia desde el cual está haciendo su dibujo.
Un dibujo es importante pero no define todo. Es una expresión de deseos y sentimientos que puede ayudar a saber., por ejemplo, como se siente el niño con respecto a su familia, la escuela, etc., pero es necesario hacerles preguntas sobre lo dibujado, escucharles y buscar entender lo que nos quieren transmitir a través del dibujo, ya que se pueden averiguar detalles que para muchos pueden pasar inadvertidos. Es un canal con el exterior donde el niño nos transmite sus sentimientos y emociones.
Esta técnica no sólo puede utilizarse con niños sino que también se nos indicó que se llevan a cabo también con adolescentes. En mi opinión, creo que a mayor edad, más convencionalismos a la hora de dibujar y más pérdida de espontaneidad y subjetividad, por lo que considero que en estas edades es más difícil que proyecten sus sentimientos y preocupaciones a través de esta técnica.
Otro aspecto que no me quedó muy claro, es el hecho de que a la hora de interpretar los dibujos el terapeuta puede no ser muy objetivo, no sólo porque el niño puede dibujar cosas que le han llamado la atención, personajes por los que sientes admiración, etc., sino porque como he señalado en la reflexión sobre el texto de las identidades, el terapeuta puede proyectar sus propios sentimientos y no ser objetivo a la hora de su interpretación por mucho que indague en su entorno, etc.
Como conclusión, destacar que el dibujo me parece una técnica muy útil para permitir al alumno su autoexploración, y para confirmar o desconfirmar conductas que han sido la base de la manera de conocer del alumno hasta ese momento. Para ello, se hace imprescindible una buena formación del terapeuta para evitar primeras impresiones y proyecciones personales. El dibujo debe ayudarnos a recapitular ideas e hipótesis a cerca de posibles problemas que puedan existir en el niño pero nunca deben considerarse como verdades absolutas, por ello no debería estudiarse de manera aislada sino que debe relacionarse con la situación en la que se producen.
0 comentarios